Vivimos en un mundo hiperconectado.

Nuestras relaciones tienen su plano digital: cuando no estamos con alguien, conversamos a través de las redes sociales o mensajería directa.

Nuestro patrimonio tiene su plano digital: hoy la mayoría de nosotros recibimos nuestros ingresos con una transferencia de datos bancarios.

Nuestra reputación tiene su plano digital: lo que subimos en redes sociales habla de lo que es importante para nosotros.

Y lo más divertido de todo es que hay gente con su insignia azul de Twitter o Instagram, diciendo que los activos digitales no sirven de nada. Esa insignia azul es un activo digital. Es algo que buscaron tener, que valoran, y que comunica sobre quienes son (y su relevancia).

Esto es social signaling. Todo el tiempo estamos comunicando sobre nosotros: cómo nos vestimos, dónde vivimos, qué auto tenemos, la música que escuchamos, etc. Todo eso hace a nuestra identidad y es parte de nuestra comunicación diaria.

Pero en un mundo hiperconectado... ¿Cómo va a suceder ese social signaling?

Los activos digitales. Los NFT que tengamos conectados a nuestras redes sociales serán parte de lo que queremos comunicar: tribus de las que formamos parte, cosas que valoramos, etc.

Entonces vamos a pensarlo de nuevo... Si nuestro patrimonio, relaciones e identidad existen en Internet. ¿Por qué estos activos digitales no tendrían sentido?

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